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La pérdida, una forma de crecer.


El duelo es el sufrimiento emocional que sentimos tras una pérdida, una respuesta natural, motivada por un cambio brusco que experimentamos en nuestras vidas. Cuando vivimos una pérdida nos tenemos que adaptar a una situación nueva y especialmente complicada.


Con este escrito queremos hacer una reflexión de la pérdida desde un enfoque psicoterapéutico. Se puede hablar de pérdida debido a una muerte, a una separación sentimental, cambiar de casa o de trabajo, renunciar a proyectos de vida, un mal diagnóstico, incluso pérdida de una parte del cuerpo... todo ello conlleva un duelo, un enfrentamiento, una lucha. Cuando se da una pérdida se ponen en marcha una serie de reacciones afectivas, cognitivas y conductuales que conlleva un duelo, junto con sentimientos de pena, culpa, impotencia, rabia, tristeza y aflicción.


¿Es necesario elaborar un duelo? ¿Nos hará sentir mejor a la larga? ¿Qué nos aporta?


El duelo no se puede evitar. La intolerancia frente al dolor y la obsesión con los fármacos han hecho que muchos crean que es posible tratar el duelo de la misma manera que se trata un dolor de cabeza y esto es un error. Las pastillas pueden mejorar los síntomas, pero por si solas no pueden hacer nada para superar la pérdida, lo que hacen es posponer el duelo. Es necesario encontrar de nuevo el equilibrio para fomentar el crecimiento y el desarrollo humano. Es bueno pensar en ello, reflexionar, hundirte y volver a levantarte. Probablemente no salgan las palabras para describir todo lo que viene a la cabeza, que no tengamos fuerzas para caminar, que pensemos que no somos lo suficientemente fuertes, que nada volverá a ser igual, y sí, nada vuelve a ser lo que era después de una pérdida importante. Pero con todo esto tenemos que aprender a encontrar las cosas buenas y nuevas que vienen después, recordando y echando de menos, porque cuando echas de menos a alguien/algo significa que éste seguirá presente y esto es importante, recordar y luchar.


Las fases del duelo


Tras el fuerte impacto emocional que supone una pérdida hay diferentes fases en las que tienes que afrontar para salir adelante, son las fases del duelo. Hay muchas fases descritas por muchos autores que han hablado sobre el duelo y sus procesos.


Cuando pasa, no te lo crees, o no te lo quieres creer. Piensas que esto no te está pasando a ti. Cuesta aceptar la pérdida, se hace duro pensar que el reencuentro ya es imposible y nos refugiamos negando lo que pasa. Pero es necesario llegar a aceptarlo. Sólo llegar hasta la aceptación ya nos hará más grandes. Experimentamos tristeza, apatía, ganas de estar solos. Pero, aunque no lo parezca, sufrir, llorar, pensar... nos ayudará a afrontar la pérdida. Es necesario trabajar las emociones y el dolor de la pérdida, no huir de ella. De esta manera llegaremos al punto de adaptación a la realidad. Adaptarnos a una nueva realidad donde hay una ausencia pero donde poco a poco iremos encontrando otras cosas nuevas que seguro que nos harán sentir mejor. Pensaremos que nos gustaría compartirlo con la persona que ya no está, o que nos gustaría tener lo que ya no tenemos, pero luchando aprenderemos a saber afrontarlo.


Elaborar un duelo supone tiempo. Es difícil ya que a veces no somos conscientes de las fases que vamos viviendo. El duelo no avanza de forma lineal sino que a menudo es una montaña rusa emocional, con etapas mejores y otras peores. Irás viendo que los malos momentos cada vez están más espaciados en el tiempo y no serán tan intensos. El tiempo que necesitamos para dejar de experimentar la sensación de dolor frente la pérdida depende de muchos factores: nuestra personalidad, las experiencias vitales, el apoyo emocional que recibimos de familiares y amigos, nuestra edad… y evidentemente, el tipo de pérdida que hemos experimentado.


Todo este proceso no es fácil, y es un proceso muy íntimo. Pero ¿por qué no pedir ayuda? ¿Cuándo deberíamos pedirla?


Si ves que el tiempo transcurre y tus síntomas no mejoran, si estos son tan severos que te impiden hacer vida relativamente normal, o afectan tus relaciones con otras personas, te recomendamos que contactes con un/a profesional. Seguir un proceso de terapia o de acompañamiento no evitará el duelo pero puede ayudarte a vivirlo de una manera más natural y positiva. Sin olvidar la principal fuente de apoyo: la familia y los amigos.


Es importante dejarse ayudar para hacer real la pérdida. Hablando, acompañando al recuerdo conjuntamente, ayudando a sacar sentimientos. No se trata sólo de hacer que la persona se distraiga y no piense. Debemos entender que los sentimientos que uno sufre no son fáciles y vienen dados por impotencia, la ira, la culpa... pero debemos conocerlos y aceptar que están. Esto conlleva el llanto y éste es imprescindible y es una de las maneras de manifestar todos estos sentimientos. Es necesario dejar que la herida haga daño para que deje de doler. El tiempo, por sí solo, sólo silencia el dolor pero no cicatriza la herida. Pasar un proceso de duelo es tan natural como NECESARIO. Hay que ser paciente, cicatrizar e irse ajustando a los cambios. De esta manera si un día alguien toca la herida, ésta hará menos daño.


Si necesitas asesoramiento o ayuda, no dudes en contactar con Puigborrull Psicologia. Estamos aquí para ayudarte.


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