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El arte de la asertividad (2). 8 claves para ser más asertivo

Actualizado: 5 de sep de 2018



A continuación encontrarás una recopilación de herramientas para mejorar tu asertividad:


1. Comprende que la gente no puede leerte la mente. Un gran error de la gente pasiva es suponer que la gente sabe qué está ocurriendo en tu interior. La gente no suele saber lo que te molesta o de lo que realmente esperar de ellos. Si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades deberás empezar por expresarlas claramente. Estás en el derecho de expresar tus sentimientos y defender tus ideas.


2. Recuerda tu objetivo. Si expones un problema, también puedes exponer qué quieres solucionar. El objetivo no es ganar la conversación sino solucionar algo. Para ser asertivo no debes exponer tan sólo las situaciones, también debes dejar muy claro lo que quieres. Cuanto más claro tengas lo que quieres, más probable será que lo consigas. Intenta proponer soluciones en las que no exista un perdedor y que a la vez respeten la dignidad de las dos o más personas.


3. Sé siempre lo más concreto que puedas. Haz una petición activa y concreta. Debes ser capaz de transmitir detalladamente lo que necesitas y no una idea general. Evita el “siempre” y el “nunca”. Así la petición/crítica se dirige a una conducta y no a la identidad de la persona.

Habitualmente cometemos dos errores:

  • Decir lo que no queremos en lugar de lo que sí queremos. “Deja de llamarme Isa” en vez de "Me gustaría que me llamaras Isabel” .

  • Concretar poco y dejarlas abiertas a la interpretación de los demás. “Eres un irresponsable” en vez de “No entregaste el proyecto “x” cuando tocaba”.


4. Se empático y ayuda a la gente de tu alrededor a que lo sea. Cuando hagas una petición, asegúrate de que en ningún momento se convierte en una exigencia. De lo contrario no estarás empatizando con la otra persona, sino demostrándole que antepones tus necesidades a las suyas. Empezar la frase con: “me gustaría…”, “Me iría bien…”. También es importante realizar tus peticiones en forma de pregunta, porque así demostrarás que respetas sus necesidades.

Si el otro no actúa de forma empatica puedes decir algo cómo “Comprendo perfectamente tus razones y desde tu punto de vista tienes razón pero ahora intenta ponerte en mi lugar y entenderás que…”. Tanto las razones del otro como las tuyas son importantes, no entres en competiciones.


5. Habla en primera persona. Es habitual que en las conversaciones intensas las demás personas perciban que las estás culpando. Utilizar la palabra “Tú” en tus argumentos puede interpretarse fácilmente como una acusación y, como mecanismo de autodefensa, la gente se cierra y se distancia. Hablar en primera persona te ayudará a expresar tus verdades sin hacer que la otra persona se sienta atacada o se ponga a la defensiva.

En lugar de decir “Me has tratado fatal estos últimos días” puedes decir “Me siento mal con la forma en que me has tratado estos últimos días…”. Aunque básicamente estás diciendo lo mismo, lo centras en tus sentimientos en lugar de hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal. Nadie podrá discutirte cómo te sientes y expresar tus emociones puede sorprender a la otra persona y hacer que reflexione y empatize.

Cuando expresas lo que sientes es más fácil que la gente empatize contigo porque conoce la emoción a la que te estás refiriendo.

6. Aprende a afrontar las críticas. Una crítica es una oportunidad de mejora. Céntrate en el contenido y hazte un “escáner” para detectar tu grado de receptividad. En caso de que sea alto puedes solicitar más precisión para impedir descalificaciones poco razonadas. En caso que sea bajo, pondremos una “barrera” para aplazar la conversación para otro momento y superar una discusión sin fin. Podemos declarar la emoción para aplazar la conversación: “Ahora estamos demasiado nerviosos, así que propongo que lo hablemos mañana.” Luego habrá que dar una respuesta: dile en qué tiene la razón y qué harás para cambiar tu conducta y por otro lado en que no tiene la razón desde tu punto de vista y el por qué crees que no debes cambiar esa conducta (“Yo opino que…”, “ Desde mi punto de vista esto es…”, “Tienes razón en que hoy he llegado tarde pero esto no significa que sea un irresponsable ya que siempre llego a la hora”.)


7. Expresa y recibe alabanzas. Las alabanzas ayudan a reforzar las relaciones. ¿Cómo hacerlo?

  • Se concreto sobre aspectos o conductas de la persona.

  • Di el nombre de la persona.

  • Expresa la alabanza de manera personal “me gusta tu forma de ser” y no “tienes una manera de ser agradable”.

  • Es mejor hacerlas en ocasiones en que luego no tengas que pedir un favor.


8. Ten en cuenta la comunicación no verbal. Contacto visual, tono de voz ni demasiado alto ni demasiado bajo, ritmo tranquilo. Evitar gestos hostiles.


La asertividad tiene un gran efecto sobre la propia autoestima, convirtiéndose en uno de sus motores!!!


Cuanto más te respetes a ti mismo, más te respetarán los demás, y ése es, en realidad, el objetivo final de la asertividad.

Con tan sólo poner en práctica algunas seguro que notas la diferencia. ¿EMPEZAMOS?


Si quieres saber más acerca de la asertividad o necesitas ayuda, no dudes en contactar con Puigborrull Psicologia. Estaremos encantadas de atenderte!



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